Hay distintos tipos de tratamiento:b1

1. Los que ayudan a combartir las exacerbaciones o recaídas de la enfermedad.

2. Aquellos que buscan modificar el curso de la misma.

3. Los que ayudan a calmar los síntomas propios de la Esclerosis Múltiple

4. Tratamientos para cambiar el curso de la enfermedad.

 

En la actualidad existen diez medicamentos que modifican la enfermedad, aprobados por la administración de alimentos y fármacos (FDA por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos para las formas de esclerosis múltiple caracterizadas por recaídas periódicas (incluye la EM secundaria-progresiva en aquellas personas que todavía tienen recaídas).

Uno de ellos también está aprobado para la secundaria progresiva. Ninguno de estos medicamentos cura la enfermedad, y ninguno previene los síntomas recurrentes, tales como la fatiga o el adormecimiento. Sin embargo, cada uno de ellos tiene un historial demostrado de eficacia.

Desafortunadamente, ninguno de los medicamentos modificadores ha sido aprobado aún para tratar la esclerosis múltiple del tipo progresiva primaria — la que se presenta con una progresión continua de la enfermedad desde su inicio.

La decisión sobre cuál de estos fármacos se va a usar debe hacerse considerando cuidadosamente los siguientes factores: el estilo de vida individual, el curso de la enfermedad, los efectos secundarios, y riesgos potenciales y beneficios de las diferentes terapias. La mejor manera de elegir uno de estos tratamientos es manteniendo una conversación detallada con un profesional de salud versado en la materia. cada persona puede responder de diferente manera a estos medicamentos.

Los siguientes cuadros presentan información importante sobre cada uno de los medicamentos, colocados en orden alfabético.

Nombre Comercial (Genérico) y Frecuencia/ Método de administración / Dosis usual

Aubagio® (teriflunomida) — Diaria; una píldora oral; 7 mg ó 14 mg.

Avonex® (interferón beta-1a) — Una vez a la semana; inyección intramuscular (dentro del músculo); 30 mcg.

Betaseron® (interferón beta-1b) — Interdiaria (pasando un día); inyección subcutánea (bajo la piel); 250 mcg.

Copaxone® (acetato de glatiramer) — Diaria; inyección subcutánea (bajo la piel); 20 mg (20,000 mcg).

Extavia® (interferón beta-1b) — Interdiaria (pasando un día); inyección subcutánea (bajo la piel); 250 mcg.

GilenyaTM (fingolimod) — Diaria; cápsula oral; 0.5 mg.

Novantrone® (mitoxantrona; desde el 2006 disponible en genérico) — Cuatro veces al año por infusión intravenosa en un centro médico. Dosis límite en la vida del paciente: 8 a 12 dosis en un periodo de 2 a 3 años (140 mg /m2).

Rebif® (interferón beta-1a) — Tres veces a la semana; inyección subcutánea (bajo la piel); 44 mcg.

TecfideraTM (fumarato de dimetilo, anteriormente llamado BG-12) — Dos veces al día; cápsula oral; 120 mg la primera semana y se continúa con 240 mg.

Tysabri® (natalizumab) — Cada cuatro semanas por infusión intravenosa en un centro de infusión autorizado para este propósito; 300 mg.

Avonex®

Para el tratamiento de la EM con curso recurrente que disminuye la acumulación de la discapacidad física y reduce la frecuencia de las exacerbaciones clínicas, y para el primer episodio clínico, si están presentes en la resonancia magnética características consistentes con la EM.

Betaseron®

Para el tratamiento de la EM con curso recurrente que reduce la frecuencia de las exacerbaciones clínicas y para el primer episodio clínico, si están presentes en la resonancia magnética características consistentes con la EM.

Copaxone®

Para el tratamiento de la EM remitente-recurrente que reduce el número de las exacerbaciones clínicas; y para el primer episodio clínico, si están presentes en la resonancia magnética características consistentes con la EM.

Extavia®

Para el tratamiento de la EM con curso recurrente que reduce la frecuencia de las exacerbaciones clínicas, y para el primer episodio clínico, si están presentes en la resonancia magnética características consistentes con la EM.

GilenyaTM

Para el tratamiento de la EM con curso recurrente que reduce la frecuencia de las exacerbaciones clínicas y para retardar la acumulación de la discapacidad física.

Novantrone®

Para el tratamiento de la EM remitente-recurrente que continúa empeorando y para la EM progresiva recurrente o la EM secundaria progresiva que reduce la discapacidad neurológica y/o la frecuencia de las exacerbaciones clínicas.

Rebif®

Para el tratamiento de la EM con curso recurrente que reduce la frecuencia de las exacerbaciones clínicas y para retardar la acumulación de la discapacidad física.

TecfideraTM

Para el tratamiento de las formas recurrentes de EM.

Tysabri®

Para el tratamiento de la EM con curso recurrente como mono- terapia (significa que no se debe utilizar en combinación con otro medicamento modificador de la enfermedad) que retarda la pacientes que no han presentado una respuesta adecuada o no han podido tolerar otro fármaco modificador de la enfermedad.

NOTA: Pacientes que usan interferón beta-1a (Avonex o Rebif) o interferón beta-1b (Betaseron o Extavia) pueden desarrollar inmunidad a el tratamiento que se demuestra por la presencia de anticuerpos “neutralizantes” detectados a través de un examen de sangre. Algunos neurólogos creen que esto es un factor importante para manejar a los pacientes que usan interferón.

De: National Multiple Sclerosis USA. 2014

 

Con respecto al tratamiento sintomático

Debido a que la esclerosis múltiple afecta diversas áreas del sistema nervioso central, pueden producirse una serie de síntomas que van desde problemas visuales, dolores, espasticidad (rigidez muscular) hasta temblores y movimientos involuntarios.

Se dispone de una gran cantidad de medicamentos y de terapias capaces de mejorar varios de los síntomas asociados con la EM. Muchos especialistas los consideran la base de lo que puede, actualmente, ofrecerse a las personas que tenemos la enfermedad. Se mejora, así, nuestra calidad de vida. Si mantienes el contacto periódico con tu neurólogo, te sugerirá cuándo y cómo se deben tratar los síntomas que te afectan.

Cada vez se da más importancia al papel de diversos medicamentos destinados a mejorar la gran diversidad de síntomas.

Este tipo de tratamiento contribuye, además, a la superación de las consecuencias o secuelas que puedan quedarte después de tener una crisis. Seguir las indicaciones pueden ayudar a adaptarte e integrarte, nuevamente, a la vida social e incluso a la laboral.

Los profesionales de la salud que se involucran en los tratamientos son neurólogos, urólogos, fisioterapistas, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales y personal especializado; todo dependerá del problema que te aqueje.

Mencionaremos algunos de los síntomas más frecuentes y los tratamientos que pueden ayudar a que nos sintamos mejor. Es importante recordar que, en todos los casos, las medicinas deben ser recomendadas por tu médico, quien debe evaluar su uso o no, así como también decidir las dosis más adecuadas para ti.

Es útil clasificar los síntomas de la EM en: primarios, secundarios y terciarios.

  1. Síntomas primarios

Son el resultado directo de la desmielinización: la destrucción de la mielina que recubre el cerebro y la médula espinal.

Los síntomas más comunes ocasionados por esto son la debilidad muscular, el temblor, el adormecimiento, la pérdida de visión, el dolor, la parálisis, la pérdida del equilibrio, los problemas urinarios e intestinales. Varios de estos síntomas pueden ser manejados de manera efectiva con medicación controlada, rehabilitación y otros procedimientos médicos.

2. Síntomas secundarios

Se producen como consecuencia de complicaciones con los síntomas primarios. Por ejemplo, una disfunción urinaria puede producir repetidas infecciones en el tracto urinario. La falta de actividad y de movimiento pueden acrecentar los problemas de debilidad muscular. La mala postura puede causar daño óseo. La parálisis puede ocasionar escaras.

Estos síntomas son tratados, pero es preferible evitarlos si se logra el buen manejo de los síntomas primarios.

 3. Síntomas secundarios

Son aquéllos que afectan nuestra vida social, psicológica y emocional como consecuencia de un inadecuado manejo de los síntomas primarios y secundarios.

Esta enfermedad crónica con la que debemos aprender a vivir, puede ocasionar que limitemos nuestra vida social, entonces la depresión aparece y puede ser, ésta, un síntoma primario, secundario o terciario.

Es muy importante que recuerdes que varios de lo síntomas en la esclerosis múltiple pueden ser manejados, de manera eficaz, siempre que tú los identifiques y se lo comuniques a tu médico. Las complicaciones pueden evitarse con la consulta regular y con el apropiado manejo que incluya la combinación de medicamentos, ejercicios de rehabilitación y el apoyo psicológico.

Debes tener en cuenta que algunos de los síntomas que mencionaremos pueden ser intermitentes o constantes; eso depende de cada persona. También es posible apreciar que no todos los síntomas pueden afectar a una persona; algunos de nosotros sólo tenemos un par de ellos, otros, varios y algunos, ningún síntoma.

La tabla que leerás a continuación es un referente para que identifiques tus síntomas y conozcas si son posibles de ser tratados. Recuerda que todos deben ser administrados por el especialista y deben ser dosificados.

SÍNTOMA EN EM. NOMBRE GENÉRICO DEL MEDICAMENTO.
Disfunción eréctil. Alporostadil, Papaverine, Sildenafil.
Amantadine, Provigil, Pemoline.
Dolor (parestesias.) Amitriptilina, Nortriptilina.
Baclofen, Dantralone, Diazepam, Tizanidene.
Estreñimiento. Bisacodyl, Docusate, Glicerina, entre otros.
Depresión. Bupropion, Fluoxetina, Paroxetina, Sertralina, Venlafaxine.
Dolor por el trigémino.
Temblor, dolor y espasticidad.
Frecuencia urinaria.
Dolor (disestesias, espasticidad.) Gabapentina, Phenytoin.
Sensación de hincones.
Disfunción urinaria y dolor. (Urgencia por ir al baño.) Imipramine, Tolterodine, Oxybutynin.
Náusea, vómitos, mareos.
Infecciones urinarias. Ciprofloxacin, Methanamine, Nitrofurantoin, Pyridium, Sulfametoxazole.

 

Es importante que sepas que en algunos casos los síntomas no se alivian si no van acompañados de otras opciones. Por ejemplo, para la espasticidad se ha demostrado que la combinación de medicamentos adecuados y con ejercicios físicos brinda mejores resultados.

Cada vez se da mayor importancia a nuestro manejo de la enfermedad; en este sentido, saber que existen tratamientos para algunos de nuestros síntomas, puede mejorar nuestra calidad de vida; sin embargo, es necesario que seas consciente de que no sólo los medicamentos te ayudarán, sino la combinación de éstos con terapia física y con el seguimiento cercano de tu médico.

ALGUNOS CONSEJOS QUE PUEDES TENER EN CUENTA PARA UTILIZAR TUS MEDICINAS.

  •   Asegúrate de preguntarle a tu médico qué medicamentos de tipo genérico puedes usar. Averigua si éstos son igual de efectivos que los específicos. También entérate sobre la posología o información acerca de los posibles efectos secundarios.
  •   Si estás recibiendo medicinas de más de un médico, ninguno va a tener la lista completa de los que usas. Procura que te vea siempre el mismo especialista.
  •   Aclara con tu médico todo lo referente a las indicaciones de cómo y cuándo tomar la medicina. No creas que encontrarás instrucciones especificas en el frasco o caja, simplemente leerás “tome de acuerdo a su prescripción”.
  •   Si tienes niños en casa, necesitarás tener mucho cuidado al poner tus medicinas fuera de su alcance.
  •   Una vez que llegas a casa con un nuevo medicamento ten la receta en algún lugar visible.
  •   Empieza a usar la nueva medicina en la mañana. Si tienes reacciones adversas, será más fácil consultar al especialista.