Cada vez los científicos encuentran más evidencia de que un déficit de la vitamina del sol podría determinar el curso de la enfermedad.

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad de la que no se tienen muchas certezas. Pero una de las pocas cosas que sí se han podido establecer es su relación con los bajos niveles de vitamina D, pues se conoce que afecta con preferencia a pobladores de países lejanos al Ecuador, es decir, aquellos que no reciben de forma tan directa los rayos solares. Por esta razón, los científicos han enfocado sus esfuerzos por entender esta patología y cómo controlar el déficit de la vitamina D para evitar la progresión de la EM.

Carlos Navas, neurólogo de la Clínica Universitaria de Colombia, explica que “más que una vitamina, la D es casi como una hormona, pues se convierte en un factor que genera inmunomodulación”. Esta se produce principalmente cuando la piel se expone a los rayos del sol, pero también se puede consumir a través de suplementos. Por ello, una de las hipótesis de los investigadores es que aumentar la ingesta de vitamina D podría favorecer el curso de la enfermedad.

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Adicionalmente, cada vez más investigaciones muestran cómo un factor ambiental puede incidir en el comportamiento de un gen. Se ha demostrado que la falta de vitamina D en la primera infancia podría aumentar el riesgo de EM y otro descubrimiento sorprendente es que las personas que han migrado adoptan el riesgo de padecer la enfermedad del país al que se mudan. “En esclerosis múltiple, la relación es puntualmente por el déficit de esta y se relaciona con una mayor prevalencia y deterioro. Sin embargo, no se ha visto si suplementarla mejora el diagnóstico”, asegura Navas.

Aún así, los científicos insisten que la clave para entender la enfermedad está en la vitamina D. Por eso, se han realizado múltiples intentos con el fin de determinar si la ingesta de suplementos de la vitamina puede ser determinante como tratamiento para la esclerosis múltiple. De ese modo, han usado distintas dosis, diferentes métodos de consumo y lo cierto es que no existen líneas claras que indiquen cuánta vitamina se necesita, ni la evidencia de los estudios que se tiene es aún suficiente.

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La esclerosis múltiple no es la única patología relacionada con el déficit de vitamina D. Se ha podido asociar con enfermedades como la osteoporosis, el raquitismo en los niños, la depresión, algunas condiciones autoinmunes, demencias y enfermedad cerebrovascular. La mala noticia es que la mayoría de las personas no obtienen suficiente vitamina D. La deficiencia no presenta síntomas, por lo que solo podría detectarse por medio de una prueba de sangre.

La ingesta de adecuados alimentos, como por ejemplo cereales, productos de soya, lácteos fortificados con vitamina D y aceite de hígado de bacalao puede ayudar a mantener a raya el déficit de la vitamina. Por otro lado, “tomar el sol en una forma regular en horarios donde la radiación UV no sean tan duros, es la mejor forma de obtenerla”, explica Navas. “Un truco que se puede utilizar es que en el app del clima del celular, ubiquen el índice UV y traten de usar ese indicador para tomar el sol. Las mejores horas son entre 6 y 8 a.m. y de 4 a 5 p.m. Sin bloqueador y con la piel descubierta, solo se cubre el rostro para protegerlo”, complementa el experto.

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La esclerosis múltiple es la segunda causa de discapacidad más frecuente en jóvenes adultos. Algunos de sus síntomas son deterioro cognitivo, pérdida de sensibilidad en extremidades, depresión, fatiga, entre otros. Esta enfermedad causa gran impacto social, económico y laboral pues se presenta en individuos entre los 20 y 40 años, rango de edad en el que las personas son más productivas. En Colombia, hay aproximadamente 2500 pacientes con este padecimiento.

De: Semana