La Esclerosis Múltiple ¿Es hereditaria?,

¿Es contagiosa? Compruébalo.

A menudo los pacientes me preguntan, si la EM es una enfermedad hereditaria, siempre les contesto que no lo es, pero que existe una predisposición genética a padecer la enfermedad, y que es mayor en los familiares de los enfermos que en el resto de las personas y esta predisposición se incrementa en intensidad a medida que el parentesco es más cercano.

Sobre la predisposición genética, esta parece clara. En estudios sobre gemelos univitelinos, el riesgo de padecer esclerosis múltiple es del 31%, mientras que en dicigóticos es de cerca del 5%.

Esta predisposición genética, que puede resultar incómoda para los familiares de los pacientes, tiene una parte positiva que vamos a comentar.
El genoma humano está compuesto de genes que  van a determinar el comportamiento de todos los mecanismos de funcionamiento de los seres vivos, mecanismos que al alterarse y pueden dar lugar a enfermedades diferentes entre las que se encuentran las  enfermedades neurológicas y las autoinmunes.

La EM es un paradigma de enfermedades inflamatoria e inmunológica en un principio y posteriormente degenerativa.

En familiares con esclerosis múltiple, el riesgo de contraer la enfermedad es del 2 al 5 %, cuando en la población general es del 0,1 %.

Los primeros intentos de relacionar la EM con marcadores genéticos llevaron a la detección de un grupo de marcadores muy potentes en una región muy relacionada con la inmunidad (locus HLA). Los siguientes intentos de detección de otros marcadores están resultando mucho más trabajosos, pero se están encontrando locus que se encuentran mucho más frecuentemente en pacientes que en personas que no padecen la enfermedad (controles sanos).

Se está planteando que los pacientes de EM necesitan la presencia de predisposiciones genéticas puntuales, que por si solas no producirían la enfermedad pero sí, si se asocian en un mismo individuo.

Recientemente se están intentado hacer estudios epistáticos, o de interacción de genes en distintas enfermedades, algunas de ellas neurológicas. Estos estudios podrían detectar que una determinada asociación de genes, pueda ser capaz de facilitar o producir la enfermedad, en este caso la EM.

La idea es relativamente sencilla, si pensamos por ejemplo que un gen facilitaría la inflamación y otro podría ayudar a la falta de control de mecanismos diferentes, que conducirían a destrucción celular o tisular. Probablemente dos genes no sean suficientes y se requieran mas, pero se están haciendo ya, y se trabaja en este tema, estudios con 2 genes que pueden orientar hacia mecanismos aún desconocidos, o avalar lo ya vislumbrados en la actualidad.

Lo que se pretende con estos estudios es confirmar posibles mecanismos que desencadenen la enfermedad, o fases de esta. Recientemente en un  grupo de estudio, se ha confirmado la intervención de la encima PARP-1 (poly(ADP-ribose) polymerase( enzima que participa en muchas funciones celulares)  en la facilitación de la progresión de la EM. Si esto se confirma, sería posible utilizar esta encima como diana terapeutica para evitar la progresión de la EM, y evitar la aparición de las formas secundarias progresivas. Por tanto se pretende encontrar mecanismos que si los neutralizamos evitarían la progresión de la enfermedad una vez que los brotes se han controlado.

El estudio

En el año 2016 se produjo un nuevo descubrimiento acerca de las causas de la EM. Ese año, un grupo de investigadores de la Universidad British Columbia de Canadá (entre los cuales se encuentra un español) ha identificado una mutación genética que se relaciona con la EM y que en un futuro podría servir como diana terapéutica.

Como consecuencia de esta alteración genética se produce una proteína defectuosa, lo que conlleva una mala regulación de los mecanismos inflamatorios del cuerpo, activa la respuesta inflamatoria contra la mielina y desemboca en la formación de las placas de desmielinizacióncaracterísticas de la esclerosis múltiple.

No obstante, pese a suponer un gran avance, la identificación de esta mutación no explica todos los casos de esclerosis múltiple. Al igual que otras enfermedades, como los diferentes tipos de cáncer, el Parkinson o el Alzheimer, la esclerosis múltiple se trata de una patología multifactorial, en la que se combina una predisposición genética con la exposición a agentes ambientales.

Según los estudios, aproximadamente un 60-70% de los casos de esclerosis múltiple se pueden justificar por una causa genética. El resto de casos podrían tener una causa ambiental, relacionándose con el déficit de vitamina D, el tabaco o la exposición a un virus conocido como virus de Epstein-Barr.

Una mutación en el gen NR1H3 incrementa un 70% el riesgo de desarrollar Esclerosis Múltiple, según se describe  en la revista Neuron un equipo de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver (Canadá).

Hemos encontrado la primera mutación que podemos decir que causa la  enfermedad”, responde el investigador catalán Carles Vilariño-Güell, coordinador del estudio.

Hasta ahora se habían identificado un medio centenar de variantes asociadas con la enfermedad mediante estudios de asociación del genoma, pero éstas solo aumentaban el riesgo de enfermar entre el 0,11% y el 0,3%. Este nuevo trabajo incrementa la predisposición hasta un 70%, lo que supone un incremento del 700% respecto a las anteriores.

Los autores del trabajo han descrito la alteración genética en siete pacientes con Esclerosis Múltiple y antecedentes familiares (de primer y/o segundo grado), en los que la enfermedad apareció a los 34 años y de forma progresiva, que es la forma de EM menos frecuente afectando alrededor del 15% del total.

Al menos en estas familias la enfermedad es monogénica al deberse solo a esta mutación

La diana: NR1H3

El equipo de científicos ha revisado el material genético de 2.000 familias de una base de datos canadiense para el estudio de la susceptibilidad genética a la Esclerosis Múltiple.

La mutación descrita en el gen NR1H3 se encuentra en el punto de interacción de dos proteínas que no pueden juntarse y activar la transcripción de ADN. Esto les impide llevar a cabo su función que está en la ruta de la vitamina D –clave para que el sistema inmune funcione bien–.

NR1H3 ANTIBODY 

Este error tienen consecuencias en el sistema nervioso, que está ligeramente mal regulado. Además NR1H3 activa genes que detienen la respuesta inflamatoria después que un daño –una infección, por ejemplo– se haya arreglado, pero con la alteración es incapaz. Esto hace que la inflamación continúey ataque otras zonas que no debería pisar.

Los investigadores han reproducido la enfermedad en ratones, a los que les han introducido la mutación inhibiendo el gen que contiene la alteración en humanos. Los roedores han tenido problemas neurológicos y una reducción de la producción de mielina, que contribuye a la trasmisión de impulsos nerviosos. Este hallazgo podría suponer una nueva vía para desarrollar tratamientos en el futuro.

Nuevo estudio de Marzo del 2017:

Un equipo de colaboradores de las universidades de Duke, Texas Medical Branch, Case Western Reserve y California-Berkeley han publicado recientemente unos resultados que identifican una nueva interacción entre genes – uno ya conocido, IL7R, y otro del que no se sospechaba, DDX39B – que podría alterar la actividad inmune e incrementar hasta tres veces el riesgo de padecer Esclerosis Múltiple. Este descubrimiento se ha publicado en el último número de la revista Cell.

La investigación sugiere que la EM aparece en individuos y familias cuyos genes los hacen susceptibles, y que son muchos los genes que contribuyen a esta susceptibilidad a la enfermedad. Determinar con exactitud cuáles son y cómo funcionan estos “genes EM” proporcionará las claves de la Esclerosis Múltiple y cómo prevenirla, y suministrará potenciales dianas para el desarrollo de terapias mejores. Hasta 200 variantes genéticas han sido asociadas con la EM. La mayoría de ellas implican a genes asociados con la función del sistema inmune.

Estudio Español

Investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona (INc-UAB) y del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) han demostrado por primera vez que la regulación del gen Kloth en el cerebro, mediante terapia génica protege de los déficits de aprendizaje y de memoria asociados al envejecimiento en ratones.

El estudio, que publica la revista ‘Molecular Psychiatry’, del grupo Nature, abre la puerta a avanzar en la investigación y desarrollo de un fármaco basado en este gen asociado a la neuroprotección.

Los investigadores de la UAB habían demostrado previamente que Kloth regula procesos asociados al envejecimiento, aumentando la esperanza de vida cuando está sobre expresado y acelerando el desarrollo de los déficits de aprendizaje y de memoria cuando se inhibe.

Ahora han demostrado ‘in vivo’ por primera vez que una sola dosis de este gen inyectada al sistema nervioso central protege del declive cognitivo asociado al envejecimiento de animales viejos cuando han sido tratados de jóvenes.

“La terapia se ha basado en el aumento de los niveles de esta proteína en el cerebro mediante un vector adeno-asociado (AAV). El estudio se ha realizado en animales que han envejecido de forma natural, por lo que pensamos que podría tener un potencial terapéutico para tratar desórdenes de demencia y neurodegenerativos, como el Alzheimer o la esclerosis múltiple”.

Los investigadores han patentado la terapia desarrollada y la han licenciado en Kogenix Therapeutics.

La posibilidad de encontrar genes nuevos, de mecanismos aún no conocidos, relacionados con la EM es también una posibilidad muy atractiva que puede aparecer tras la realización de estos estudios.

No se debe olvidar que no conocemos aún la causa de la EM, y esta debe estar relacionada sin duda con los mecanismos que son controlados por genes. Por ello la presencia de marcadores genéticos, puede ser la clave para detectar la causa final de la enfermedad o en su defecto los mecanismos clave cuyo control puede ayudarnos a tratar la enfermedad.

La buena noticia es que hoy podemos analizar millones de genes en un solo análisis, en miles de paciente y estudiar esta información mediante la utilización de potentes ordenadores que usan programas muy sofisticados, capaces de detectar pequeñas variaciones en la distribución de los genes, información que nos puede dar pistas para conocer la causa o causas de la enfermedad o por lo menos la posibilidad de realizar nuevos ensayos clínicos de tratamientos que permitan controlar la EM.

Si tienes esclerosis múltiple (EM) y alguno de tus familiares también la padece, quizá se te ha pasado por la mente que esta enfermedad podría ser contagiosa. ¿Qué hay de cierto en esto?

Se trata de una falsa creencia. La EM en ningún caso puede contagiarse. Es cierto que la influencia de la genética, unida a una serie de factores ambientales, puede hacer que aumente la predisposición a sufrir EM. Por eso, la enfermedad puede aparecer con mayor frecuencia en los familiares de las personas afectadas, ya que comparten una serie de rasgos comunes y están expuestos a los mismos factores ambientales. Sin embargo, hasta el momento no se ha identificado ninguna forma de contagio de la EM.

Aunque aún no se conocen las causas de la EM. La creencia errónea de que esta enfermedad podría ser contagiosa puede haber surgido porque se la ha relacionado con la exposición al virus de Epstein-Barr (VEB), aunque este vínculo no se ha logrado confirmar (Luzzio, 2017). El VEB produce diversas enfermedades. Una de las más conocidas es la mononucleosis infecciosa, conocida también como “enfermedad del beso” porque se transmite a través de la saliva.

Según informa la Dra. Amy E. Lovett-Racke, profesora de microbiología del Hospital Universitario Wexner, en Ohio, y estudiosa de la EM y sus posibles causas, «prácticamente todas las personas con EM son seropositivas para el VEB». Esto significa que han desarrollado anticuerpos contra este virus porque en algún momento estuvieron en contacto con él. Sin embargo, el hecho de que la mayoría de afectados de EM sean seropositivos para el VEB no comporta ningún riesgo de contagio cuando se entra en contacto con ellos.

La posible contagiosidad de la EM ha sido un tema muy estudiado y debatido. Las investigaciones en este campo se han llevado a cabo en animales ante la imposibilidad de utilizar seres humanos por razones éticas, y hasta el momento no se ha logrado transmitir la EM a los animales de laboratorio (Hao, 1994).Así, la National Multiple Sclerosis Society, en los Estados Unidos, ha confirmado que la EM no es una enfermedad contagiosa.

Fuentes: